Archivo de mayo de 2006

Por fin he visto el Código Da Vinci

Sábado, 27 de mayo de 2006

Ha costado que se estrenara, había que llegar a Cannes. Pero ya está vista, y la verdad es que no hay nada mejor que no esperar nada de una película, tiene que ser muy mala para que te no te guste.

No puedo entender las malas críticas que ha tenido, y la decepción que provocó en Cannes en su pase a la prensa: primer pase abucheos, segundo pase nadie abre la boca y se larga. Pero, ¿qué esperaban?, ¿se han leído el libro?, ¿es acaso una historia de la que puedas sacar algo más que un poco de acción y misterio de novela adolescente?.

Criticable tiene muchas cosas, pero la novela está bien reflejada: una historia simple y facilona que engancha como una canción del verano. Y ya está. Aunque comete un pequeño fallo… ¿no descubríamos al final del libro que La Mona Lisa era un retrato de María Magdalena y que el cuadro representaba al verdadero Grial? Ese era el fin de la novela. ¿Y han hecho toda la publicidad y carteles de la película con La Giocconda y se les ha olvidado explicar el significado?… no puede ser, es un fallo muy grande.

Otro ha sido la elección de los actores principales. En la novela los protagonistas se van sintiendo atraídos cada vez más según evoluciona la historia. Entre Tom Hanks y Audrey Tautou hay menos tensión sexual que entre un cocodrilo y un palomo. Incluso hay unos toquecillos paternales por parte de Tom hacia Audrey que no se han podido disimular. Un desastre de pareja.

La actuación de ambos también es penosa: Audrey no se quita la cara de becaria acojonada en toda la película, la misma expresión escena tras escena, todo un aburrimiento. Y Tom parece que sólo tiene ganas de quitárselos a todos de encima e irse a la habitación a tomarse un gin tonic.

Pero sin embargo los actores secundarios son geniales. Sus papeles son limitados, pero ellos están maravillosos. Hacía tiempo que no veía una película con tantos actores que me gusten:

Jean Reno (cuyo su nombre verdadero es Juan Moreno, francés hijo de españoles) como inspector Bezu Fache, Paul Bettany como Silas, Alfred Molina como Obispo Aringarosa y Ian McKellen como Leigh Teabing. Ay! si no fuera por ellos…

El malo de Salieri

Lunes, 22 de mayo de 2006

Todos conocemos a Salieri como el horrible y desalmado compositor de la Corte Vienesa que intrigó contra Mozart durante toda su vida y que incluso llegó a encargar envenenarle porque no podía soportar su genialidad. Ha pasado a la historia como un músico mediocre figurante en la vida de Mozart.

Pero en realidad fue un gran músico y un gran pedagogo. Entre sus alumnos están Beethoven, Schubert y Lizt, tres de los más importantes músicos del romanticismo.

Nació en Legnano (Italia) y llegó a ser Kapellmeister (jefe de capilla) de la Corte de Viena además de presidente de la Tonkünstler – Gesellschaft (sociedad de músicos).

El no tuvo un padre músico que le machacó desde la infancia y por eso no tuvo un apredizaje acelerado como Mozart. Al contrario, nació en una familia de comerciantes. A sus padres no les hizo ninguna gracia que su hijo no siguiera en la empresa familiar y quisiera ser músico. Pero a pesar del disgusto, aceptaron que tomara clases de violín y teclado, y en el año 1763, con 13 años de edad pasó a ser alumno de violín de Guiseppe Simoni.

En su eduación tomaron parte diferentes músicos ilustres de la época como Giovanni Pescetti en Italia y Florian Gassmann en Venecia.

En 1769, con sólo 19 años, fue nombrado Compositor de la Corte de Viena y 5 años después en Director de Teatro de la Opera Italiana.

Sustituyendo al anterior Kapellmeister de la Corte Vienesa, Guiseppe Bonno, alcanzó este título con 38 años en 1788.

Puedo imaginarme la manía que le tendría a Mozart; un jovencito con sídrome de Tourette, con un padre autoritario y machacón, (al que podríamos darle el título del primer Coatch de la historia), que consiguió que su hijo tuviera la misma facilidad en hablar que en componer. Todo un prodigio de la naturaleza, sin aparente esfuerzo.

Pero él también era un genio, aunque no hubiera pasado su infancia de gira dando conciertos. Él no fue un niño prodigio porque no nació en una familia de músicos y tuvo que luchar por conseguir una educación.

Mozart lo acusó de plagio en varias ocasiones y de intentar atentar contra su vida. Tras el fracaso del estreno de las bodas de fígaro, el padre de Mozart acusó directamente a Salieri de boicotearlo, pero en realidad éste se encontraba en Francia estrenando su ópera Les Horaces.
Es posible que utilizara su gran influencia para minimizar el éxito de Mozart, pero es que eso no es nada nuevo. Los músicos del clasicismo y romanticismo eran unos auténticos divos, que se traían una intrigas entre ellos para triunfar y hundir a los otros increibles. Por ejemplo, a Chopin le permitieron sus colegas darse a conocer en Francia porque estaba enfermo de tuberculosis y creían que no daría la lata durante mucho tiempo, que no era una amenaza. Lo que no sabían era que iba a vivir 40 años y muy fructíferos además.

Salieri vivió 74 años. Murió en Viena en 1825 y se encuentra enterrado en la ciudad Austriaca de Matzleinsdorf.

Y la verdad, no creo que vaya mucha gente a visitar su tumba.

Desde lo mas profundo

Lunes, 15 de mayo de 2006

Podríamos decir que sabemos más sobre el espacio exterior que sobre el fondo de nuestro océano. El conocimiento del medio marino es muy escaso: sólo conocemos el 10% de las especies que habitan por debajo de los 2.000 metros de profundidad, en los fondos abisales. Y teniendo en cuenta que las plataformas abisales ocupan un 60 % de la superficie del oceáno, y que el océano son 3/4 de la superficie de la tierra, entonces desconocemos las especies que habitan en la mitad de nuestro planeta . Un ejemplo son los peces abisales que arrancó del fondo el tsunami asiático y dejó en las costas afectadas:









Thomas Hoepker

Martes, 2 de mayo de 2006

Nació en Munich en 1936 y es uno de los fotógrafos más reconocidos del mundo. En el año 1959 terminó sus estudios de Historia del Arte y Arqueología en la Universidad de Munich y en el año 1972 comenzó su andadura como fotógrafo. Sus primeros trabajos fueron para las publicaciones alemanas Kristall, Magnum, Twell y Stern, y ya entonces comenzaba a vislumbrarse un sello personal en su obra.

En 1974 fue acreditado junto a su mujer, la periodista Eva Windmöller, para acceder con regularidad a la Republica Democrática Alemana. Durante los siguientes años realizó numerosos reportajes sobre acontecimientos políticos en la DDR y, sobre todo, retrató la vida diaria bajo el gobierno socialista.

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Para él la Alemania del Este era difícil de fotografiar: edificios idénticos de cemento, atmósfera gris y poca vida en las calles. En sus fotos sólo parecen tener color los carteles de propaganda política (Leben in DDR, 1977).

Después de residir durante varios años en Hamburgo y Munich decidió trasladarse a Nueva York como corresponsal para la revista Stern. Más tarde pasó a ser el director de fotografía de la edición americana de la revista GEO. Allí conoció a su vecino y amigo Cassius Clay, más conocido como Mohamed Alí tras convertirse al Islam. Esta amistad quedó reflejada en varios reportajes.

De su fascinación por Nueva York surgieron dos publicaciones, Die New York Story, 1983 y New Yorker, 1987. En ambas obras Hoepker retrataba a la alta sociedad neoyorquina, personajes ilustres y sobre todo a una ciudad llena de rarezas y excentricidades. Gracias al éxito de sus publicaciones en el año 1989 pasó a ser miembro de Magnum Photos.



Pero fueron las fotos que tomó en una base militar norteamericana las que desataron mayor polémica. Éstas reflejan unas condiciones extremas para los reclutas, una instrucción desproporcionadamente dura que daba como resultado lo que él llamó “máquinas de matar”.

Nunca se ha auto-considerado un artista, sino tan sólo un fotógrafo que siempre trabajó por encargo. Y aunque en numerosas ocasiones cubrió conflictos armados, no fue un fotógrafo de impacto. Su actitud como fotógrafo se caracteriza por su sensibilidad al retratar pequeños gestos de la humanidad y los dramas tranquilos de la vida diaria con una gran profesionalidad (Rolf Winter).

Utilizó su profesión para luchar contra el hambre, el analfabetismo y enfermedades, sobre todo en África, Asia y Sudamérica. Fue en Guatemala donde realizó su último trabajo publicado, El retorno de los mayas, 1998

Actualmente hay una exposición de Thomas Hoepker en el Münchner Stadtmuseum/Fotomuseum, que durará hasta el 28 de mayo. En ella se exponen fotos que reflejan la vida y recorrido del artista desde el año 1955 hasta el 2005, que incluyen las fotos que realizó el 11 de septiembre del 2001 en Nueva York. Espero poder acercarme un fin de semana.