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El viaje de fin de curso y la paga semanal

Jueves, 26 de mayo de 2011

Hemos decidido encerranos en nuestro cuarto hasta que Papá recapacite, porque se está portando mal. Y no porque el toque de queda sea “a las 10 en casa”, ni porque no nos deje montarnos un local con los amiguetes, ni porque no nos deje vender lotería estas Navidades para irnos de viaje de fin de curso. No. Ese no es el problema: lo que sucede es que nos deja de dar la paga.

Y ahora ya no podremos ir de viaje de fin de curso y aquí estamos encerrados como protesta. Hemos decidido rebelarnos hasta que nos devuelva la paga, y además la exigimos con aumento, por las molestias. Sin embargo, no se nos ocurre indignarnos porque Papá no nos deja vender lotería para autofinanciarnos el viaje.

Después de esta explicación tan simple, os dejo un análisis de verdad que creo todo el mundo debería leer y así poder reflexionar sobre esta situación.

“Engaño a Dios” frito con cebolla y cebollino

Domingo, 15 de mayo de 2011

La región de Suabia, situada al sur de Alemania, presume de tener los dos platos típicos más famosos del país: el maultaschen y el spätzle. Siendo sinceros no son ninguna maravilla culinaria, pero a pesar de no ser unos platos muy elaborados, están ricos y son fáciles de cocinar. Hoy me he animado a hacer maultaschen, que son unas empanadillas muy compactas parecidas a raviolis gigantes, pero variando un poco la receta para darle la “vidilla” que creo que le falta.

El origen más aceptado de este plato es el Monasterio de Maulbronn, patrimonio de la humanidad por ser uno de los monasterios cistercienses mejor conservados de Europa. Allí unos monjes con mucho tiempo libre y más listos que una ardilla decidieron engañar a Dios en periodo de cuaresma, ocultando la carne entre capas de pasta e imaginando que Dios no se iba a poner a mirar dentro. De ahí viene el nombre que le dieron en su origen: Herrgottsbschisserle, que literalmente significa engaño a Dios.

Los ingredientes son pocos: los maultaschen (la ventaja de vivir aquí es que los venden preparados en las carnicerías), un huevo, una cebolla, cebollino picado, 10 ml de nata líquida, un tapón de coñac, una cucharada de azúcar moreno y sal.

Comenzamos hirviendo los maultaschen a fuego medio durante 10 minutos.

Por otro lado picamos la cebolla y la cocinamos con aceite de oliva en la sartén a fuego medio. Cuando comience a dorarse añadimos el tapón de coñac, la cucharada de azúcar moreno y el cebollino.

Transcurridos los 10 minutos escurrimos los maultaschen y los pintamos con huevo batido, teniendo cuidado de no romper la pasta.

Por último añadimos los 10 ml de nata a la cebolla caramelizada y cuando comience a cuajar añadimos a la sartén los maultaschen pintados en huevo. Los dejamos freir hasta que cojan “buen color”.

El “emplatado” consiste en colocar sobre el maultaschen la mezcla de cebolla y acompañar con una ensalada, para “desengrasar” un poco.

Aunque no sea exactamente así como se cocina este plato, os aseguro que queda rico rico.

ChocolART: relamida gatuna

Martes, 7 de diciembre de 2010

¡Como gatos volvimos a casa del ChocolART!. Relamiéndonos las patitas: ¡Espaquettis de chocolate!,

trufas, bombones y sobretodo chocolate calentito.  Y… ¿qué se iba a hacer con el chocolate en la tierra de los mercedes y los porsches? . Pues pintarrajear un coche con tinta de chocolate ¡Ea!

¿Tiene gracia poner el nombre del concesionario (MENTÓN)  junto con florecitas?. Ninguna, pero si queréis hacer publicidad en una feria del chocolate es la única manera y os puedo asegurar que olía a anuncio de Lindnt.

Hay que reconocer que por estos lares la gente tiene el concepto de diversión un poco almibarado, y a la mínima se agarran al dulce.  Y aquí estamos nosotros que, a expensas de echarnos unas risas, nos echamos un lingotazos glúhwein y un bombón.

Festival Internacional del Chocolate: ChocolART

Miércoles, 1 de diciembre de 2010

Si pensáis que el chocolate no es suficiente excusa para montar un festival internacional estáis muy equivocados. El 5º Festival Internacional del Chocolate comenzó ayer 30 de noviembre en la ciudad alemana de Tübingen.

Festival del chocolate en la Markplatz

Durante una semana estaremos disfrutando de los 1000 metros cuadrados y más de 100 puestos de chocolate que han tomado el centro histórico de la ciudad. “Maestros chocolateros” (si, como los del anuncio de bombones) de Austria, Holanda, Ghana, Grecia, USA, Francia, Ecuador, Colombia, Dinamarca e Italia estarán impartiendo cursos y degustaciones a lo largo de la semana.

Para los que no pueden arrimarse al praliné (chicas eternamente a dieta, diabéticos y gente que “no gusta de lo dulce”)  hay actividades como masajes de chocolate, choco-teatro, choco-concierto y choco-actividades para niños. Así que podemos decir que han pensado en todos.

Espero poder contar pronto lo de las chocoactividades, porque ahora mismo no se en qué se diferencia un choco-concierto a un concierto normal.

Superar la vergüenza con ejemplos: Bigas Luna.

Viernes, 26 de noviembre de 2010

He decidido hacer unos cuantos posts a modo de superación de un comportamiento muy humano como es la vergüenza. En el caso de ser católico podrás incluir el sentimiento de vergüenza ajena, no existente en el mundo protestante. O hablando en cristiano, si eres español te dará pampurrias ver a tu vecino en pijama encorriendo un pavo teñido de rosa por la tele, y si eres alemán ansiarás ver como los dos llegan la mismo recinto de proceso.

Con esta introducción, hablemos pues de la vergüenza humana: hayas tenido el peor día de tu vida, hay alguien que está peor que tú: Bigas Luna.

Después de ver todas las peliculas de este director de cine, incluída Bámbola y huevos de oro (que hay que tenerlos para verla hasta el final) había caído en la estúpida conclusión de que este hombre era considerado un mal director porque todas sus películas llegaban a un punto sexual de piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii que camuflaba el resto de secuencias. Pero no! es que es malo de verdad.

Hoy he tenido la mala conjunción de astros de verme en la situación de descargarme del megaupload “Di Di Hollywood” y verla entera. Para que explicar el nivel de esta película, mejor quedarse con dos frases:

Di Di (cuando ya es una superstar de hollywood): Estoy harta! no aguanto más esta vida.

Amiga consejera: ¿Qué esperabas, comer sushi, beber té verde y ponerte velas de nosequé todos los días sin consecuencias?

Ser un borrego pasó a ser algo normal

Lunes, 17 de mayo de 2010

Recientemente leí un post llamado El síndrome Belén Esteban, que explica desde el punto de vista de una profesora cómo la actual sociedad española está al nivel de uno de los habitantes de las jaulas de aislamiento del zoo de Madrid. De cómo los niños absorben de la televisión estas “nuevas aptitudes”, las utilizan como catalizadores neuronales y acaban desarrollando lo que parece ser la subespecie de futuro.

Y esto creedme, es un fenómeno totalmente ajeno a la globalización. Con esto quiero decir que muchos de los males que se nos van revelando con el paso del tiempo son apreciables en diferentes países y culturas, pero en este caso concreto es algo único y exclusivo de la sociedad española. Ni en italia, de donde procede la televisión basura española, la televisión ha degenerado tanto.

Esta degeneración además, tiene una velocidad rápida, digamos que comenzó a notarse hará unos tres años, y ha convertido a la sociedad en una masa de retrasados culturales y lentos de mente que son capaces de ver homoformos como la Esteban y comprenderlo como algo “normal” o incluso a admirar.

Otro ejemplo claro sería la serie de televisión Aída. Pasó de ser un humor “incorrecto” a “entrañable”, sólo porque los espectadores dejaron de verlo “desde fuera” a verlo “desde dentro”. Recordemos que la serie cuenta las aventuras de una famlia marginal compuesta por yonki, prostituta, niño de correccional y adolescente superficial con aspiraciones televisivas. En sus comienzos fue muy graciosa, reconozco que la veía y me divertía, hasta que se convirtió en un simple reflejo de la sociedad, y entonces dejó de hacerme gracia para darme miedo.

Y cuando recuerdo el paquete de galletas príncipe y el vaso de colcacao en la mesita de la tele y los dibujos… tantas horas, tantos días de mi vida, hasta que me dejaron salir sola con los amigos y el televisor pasó a ser algo que encender después de cenar. ¿Qué hubiera sido de nosotros si todas esas horas hubieramos estado viendo a “mayores” con menos conocimientos que nosotros con 8 años?:

¿Hubiéramos pensado que pertenecíamos a otra especie, una extraterrestre, que nos había abandonado allí para luego hacer un informe que dictaminara si invadir el Planeta Tierra con dulzura o exterminando a la raza humana?. ¿O bien hubiéramos acabado como los adolescentes actuales fantaseando todas las noches en tener la edad mínima para presentarse al próximo casting de lo que sea que vayan a echar en la siguiente temporada?