La intimidad en la red

Internet ha simplificado la comunicación y ha ampliado nuestros lazos sociales. La vida ha cambiado pero nuestra mentalidad no lo ha hecho a la misma velocidad. Actualmente seguimos pensando con viejos esquemas sin darnos cuenta, y esto produce graves perjuicios a mucha gente.

Un ejemplo ilustrativo puede ser el siguiente: vuestro novio/a os deja por uno más guapo/a, más alto/a y más listo/a. Os entra un rebote infinito y el odio hacia esa persona os lleva a poner su teléfono en todas las puertas de los retretes que encontréis con una frase diciendo “soy un tío/a cachondo/a y quiero jugar contigo”. Es un acto que puede tener consecuencias: que el teléfono le suene un par de veces con suerte y que algún quinceañero le diga alguna chorrada, no mucho más.

¿Pero qué pasa cuando tenemos internet y no somos conscientes de ello?: que alguién pone la foto de la nueva novia de su ex en una página de contactos, y eso no es lo mismo que lo anterior. Aunque la mentalidad sea la misma las consecuencias no lo son, porque en la red son miles de personas las que pueden acceder a esa información y además en la red dejamos un rastro de todo lo que hacemos.

Hay dos casos que me han impactado mucho cuando los he conocido. Uno de ellos es el de una pareja que cursaban INEF y se grabaron en la intimidad, guardando las grabaciones en un pendrive usb. El chico lo olvidó en una sala de ordenadores de la facultad y un compañero lo cogió. Al descubrir lo que había dentro no se le ocurrió nada mejor que colgarlo en el Emule. Lo que antes hubiera sido un cotilleo de facultad con algunos que hubieran visto el video, se convirtió gracias a este compañero en un fenómeno que apareció en la TV3 y que vieron profesores, alumnos y cantidad de gente que ahora es capaz de reconocer a esa pareja por la calle y comentar: “¡mira los del video del INEF!“.

El otro caso me produce incluso más pena. Un hombre de 20 años graba a su novia, menor de edad, en actitud sexual. El video acaba distribuyéndose por internet y adquiriendo una fama enorme. Es muy diferente querer fastidiar a tu ex-pareja enseñando los videos íntimos a tus amigos que ponerlos en internet. Lo primero fastidia mucho y lo segundo puede llevarte al intento de suicidio, como sucedió con esta chica. Además la simple descarga de ese video ya constituye un delito por tratarse de una menor de edad.

Y si además a todo esto le sumamos lo burra que se vuelve la gente cuando le proteje el anonimato, podemos encontrar a un montón de fans de estos sucesos que se ceban y se lo pasan pipa, y que son incapaces de pensar con una nueva mentalidad. Esta gente no comprende que ahora las pequeñas bromas se pueden convertir en auténticos fenómenos de masas, y que además como en Internet todos dejamos nuestro rastro la ley puede caer sobre ellos.

One thought on “La intimidad en la red

  1. Precisamente si queremos que la Red se convierta en herramienta de cambio social, abusos de este tipo deben ser perseguidos. Siempre se puede encontrar quien voluntariamente quiere exibirse en la Red. Esa es su elección y para ello existen las áreas donde hacerlo. Pero violar el derecho a la intimidad sólo se puede evitar si es debidamente sancionado y se le dá la publicidad adecuada, para evitar las tentaciones a esos “bromistas” (yo les llamaría de otra manera).

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