Loic

Uno de los momentos que nunca olvidaré tiene que ver con Loic Leferme.

Tres años atrás me enviaron a Francia para probar varios equipos de buceo que la empresa en la que trabajaba había comprado para su próxima temporada. Consistía en un encuentro de apasionados del buceo de diferentes países, que se ofrecían “como conejillo de indias” para probar equipos de verano a finales de Enero. Allí me encontré con Loic, campeón del mundo de apena “no limits” con 171 metros de profundidad. Esta modalidad es la “reina” del buceo a pulmón, requiere una forma física muy concreta, un cuerpo que aguante una presión que un cuerpo humano normal no puede asimilar y lo más importante: una concentración y control total.

Actualmente el campeón es Herbert Nitsch, un austriaco que nos dejó a todos con la boca abierta en el 2005, alcanzando los 183 metros:

Yo sabía que Loic Leferme estaría allí, era unos de los motivos por los que tenía tantas ganas de ir a esas pruebas, pero no podía imaginar que durante una semana y tres años consecutivos íbamos a estar con él mano a mano, de borrachera y risas y sobre todo, disfrutando del mar.

El primer año decidimos probar el material de apnea nada más llegar. Loic nos guiaría durante una inmersión a pulmón en la costa de Marsella. Yo estaba muy nerviosa porque estaba convencida de que no aguantaría ya que mis pulmones no tienen mucha capacidad, y lo que por una lado me hace feliz para bucear con botella (no consumo casi aire y puedo estar más rato que mis compañeros), me hace inútil para el buceo a pulmón. Y efectivamente la inmersión comenzó mal: todos para abajo como un banco de sardinas y yo…hinchando mofletes inutilmente.

Como queda mal irse y dejar a uno flotando como un fideo en caldo, el grupo subió e intentó que bajara con ellos. Todos me daban consejos “¡haz inspiraciones profundas, constantes y cuando notes los pulmones llenos baja!”, “¡relájate, cierra los ojos y baja de un golpe de aleta, sin pensarlo!”. Pero Loic me dejó de piedra cuando nadó hasta mí y me dijo tranquilamente: “echa todo el aire, y cuando empieces a notar que te ahogas sumérgete”. Mi pensamiento fue “¡y una leche!.


Pero lo hice, y sorprendéntemente tenía razón, noté como mi cuerpo ya no me pedía más oxígeno…y bajé sintiéndome más ligera y anormal que nunca.

El último año le hice varias preguntas que recuerdo con cariño:

¿En qué piensas cuando bajas y la meta nunca llega?, y él me contestó: “en nada”.
¿Y cúando por fín llegas a la meta, qué sientes?, “Es la hora de subir”.

Pero cuando ayer leí la noticia de su muerte recordé una de mis preguntas:

¿Cuál crees que es tu límite?
 

NO HAY LÍMITE
Y sentí una tristeza enorme…

3 thoughts on “Loic

  1. Precioso texto Gema. Y preciosa metáfora de nuestras vidas, de “El gran azul” hasta acá. Hacer porque sí, porque está ahí y no se acaba, porque en algún momento seremos nosotros los que acabemos…

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