Un día en Heidelberg

La ciudad de Heidelberg es conocida por tener la universidad más antigua de Alemania, fundada en 1386.  Sin embargo esta afirmación no es del todo cierta, ya que en el momento de su fundación la República Checa pertenecía al Sacro Imperio Romano Germánico, y ya existía la Universidad Carolina de Praga, fundada 38 años antes. foto1

Todas las guías sugieren visitar el castillo, el centro histórico y el puente antiguo. No se necesita más de un día para ver estos tres puntos de interés, quedando tiempo libre para pasear con más detenimiento por las calles del centro histórico y recorrer la Hauptstrasse, conocida como la calle peatonal más larga de Europa.

El castillo de Heidelberg sorprende por su estado ruinoso. Sin embargo todavía conserva gran parte de su estructura. Allí se encuentra el Museo Alemán de Farmacia, y suelen celebrarse festivales teatrales. Es también allí donde se celebra el “baile de los vampiros” a principios de marzo, donde la gente se disfraza de Lestat de Lioncourt y baila un rato enseñando colmillos.

El puente sobre el río Neckar es conocido popularmente como “puente antiguo”, siendo Carl-Theodor su nombre real. La anchura del río a la altura de Heidelberg sorprende mucho a los que vivimos en otras partes de Alemania tocadas por este afluente del Rin. Las vistas del castillo desde el puente y su majestuosa puerta hacen de este lugar uno de los más bonitos que puedan visitarse en Heidelberg.

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Es de agradecer, como en otras ciudades de Alemania, que las zonas turísticas no se aprovechen del visitante con precios desorbitados. En la misma Marktplatz, donde está ubicada la catedral (Heilig-Geist-Kirche) un plato típico de wiener schnitzel mit spätzle (filete de cerdo empanado con pasta típica casera) y una jarra de medio litro de cerveza puede salir por unos 10 euros. (Os recomiendo el Restaurante Markstube, ya que tiene una bonita terraza y buen precio).

En esta plaza se encuentra el Hotel Zum Ritter construido en el 1592 y uno de los pocos edificios que sobrevivió al gran incendio de 1693, gracias a que está construido en piedra en su totalidad.

En la Hauptstrasse encontraréis muchas tiendas, restaurantes y cafeterías para descansar y comprar recuerdos. Se nota que es una ciudad de estudiantes porque todo está lleno y es difícil encontrar una mesa libre para poder tomar algo. Aconsejable un eiscafe (3,50€) en la cafetería Rogie, en una bocacalle de la Haupstrasse.

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